
Lleida - Redacción 2010-10-27
El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha suspendido cautelarmente varios artículos del reglamento de uso del catalán y el aranés de la Diputación de Lleida, que regula el uso preferente de ambas lenguas en sus documentos y comunicaciones. El TSJC, que también ha suspendido el reglamento del uso del catalán del Ayuntamiento de Barcelona, lo hace a la espera de resolver una sentencia sobre la anulación de los artículos impugnados.
Para el TSJC, los preceptos suspendidos implican la exclusión del castellano, por lo que “mantener su vigencia comportaría un perjuicio de difícil o imposible reparación, que justifica la suspensión cautelar”.
En los dos autos del TSJC ha expresado un voto particular el magistrado Alberto Andrés, quien considera que la adopción de estas medidas cautelares no tiene justificación legal e indica que el hecho de que se impugnen tantos preceptos de ambos reglamentos exigirá un análisis pormenorizado de cada uno.
El reglamento del uso del catalán y el aranés de la Diputación fue impugnado por la ultraderechista Convivencia Cívica Catalana.
Los artículos suspendidos por el TSJC son una docena, ya que “contienen mandatos concretos y específicos cuyo significado excluyente del castellano es claro y manifiesto e impiden una interpretación distinta a la de su significado estrictamente literal”.
Gilabert, indignado
Tras conocer la resolución, el presidente de la Diputación de Lleida, Jaume Gilabert, mostró su indignación ante una medida “incomprensible”. Según Gilabert, los puntos en los que se basa la resolución son erróneos. Ante el argumento de prejuicio irreparable, el presidente recordó que el catalán es, “sin que haya habido ningún problema”, la lengua preferente de la Diputación desde hace años. Gilabert explicó que la corporación continuará usando el catalán y el aranés como lengua referente, ya que el reglamento “no vulnera absolutamente nada”.
El presidente lamentó que una entidad aragonesa, en referencia Convivencia Cívica Catalana, intente alterar la normalidad leridana, en la que “no hay ningún conflicto lingüístico”.
Fonte: diari La Manyana



























