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20/4/16

La falta d'oficialidá amenaza la nuesa llibertá



Inaciu Galán
Quienes niegan la oficialidad del asturiano --junto al castellano-- olvidan que las lenguas no son solo herramientas de comunicación, sino también elementos culturales e identitarios de gran importancia, además de un recursos económico, turístico, etc. Es obvio que en Asturies no hay problemas para comunicarnos entre hablantes de castellano y asturiano. Son dos lenguas con gran facilidad para la intercomprensión y que conviven en el ámbito social, en la calle, sin conflicto alguno. No es así sin embargo en las administraciones, donde los hablantes de asturiano tenemos dificultades para poder usar su lengua con normalidad, o en el sistema educativo, donde no se nos da la opción de escolarizar a nuestros hijos en su lengua materna, cuando no se nos niega incluso la posibilidad de que puedan cursar la asignatura de asturiano o se nos pone muy difícil haciéndola competir con otras asignaturas que deberían ser complementarias.
Quienes hablan de politización de una lengua, se olvidan de que los hablantes de asturiano no queremos politizar nada, queremos vivir en paz, queremos tener los mismos derechos que los demás hablantes. No tenemos ganas de estar en esta lucha, no es un placer tener que reclamar tus derechos cada día, sino que no nos queda otro remedio. Porque vemos como se vulneran nuestros derechos (como viene denunciando la UNESCO, el Consejo de Europa, etc.), porque vemos como se lleva al nivel de peligro de extinción al idioma y con él a nuestra cultura. 
Las personas que creen que pretendemos imponer el uso del asturiano a alguien se equivocan o en algunos casos mienten a sabiendas. Nuestra reclamación es que se reconozcan nuestros derechos como hablantes de una lengua del estado español, ya que la Constitución Española garantiza -en teoría- que nadie sea discriminado por el uso de una lengua. Pues bien, en la Asturies de 2016 seguimos siendo discriminados y la falta de oficialidad es la principal razón. No es cierto que exista total libertad para usar el asturiano en cualquier ámbito. Muchos asturianos sufrimos cada día situaciones de represión por usar el asturiano, por algo tan sencillo como vivir en nuestra propia lengua, con normalidad. Muchos otros, sin saber que tienen derecho, abandonan la lengua por causa de las políticas gubernamentales de marginación del idioma que hacen que el autoestima de los asturianos hacia su propia lengua no haya conseguido alcanzarse.
La oficialidad es necesaria para garantizar esos derechos lingüísticos, para emprender las acciones que garanticen el futuro del idioma. No para obligar a nadie, salvo a la propia administración, que por supuesto está obligada a garantizar ese derecho a los ciudadanos del territorio que administra. 
Uno de los argumentos de las personas que quieren negarnos este derecho es que somos pocos los hablantes, aunque la última encuesta y pese a la recesión del idioma establece aún un porcentaje importante de hablantes y un aún mayor porcentaje de apoyo a la oficialidad, superior al 60%. Son sus políticas precisamente las que consiguen que cada vez haya menos hablantes. Es como si los cazadores furtivos de una especie en peligro de extinción dijeran que por ser pocos los animales en peligro no tienen derecho a esa protección, mientras siguen diezmando la especie.
Nos animan a usar el asturiano y luego nos prohiben hacerlo con la administración, en las escuelas, en el parlamento y allí donde pueden. No somos los hablantes de una lengua los que la usamos como arma de ningún tipo, sino los que trabajan para evitar su uso en el máximo número de espacios, con un odio para el que no encuentro razón. A nadie nunca se le ha obligado en Asturies a usar el asturiano, a nadie, ni es la intención de nadie. Sin embargo, si se les ha prohibido a nuestros abuelos y padres en las escuelas, con una fuerte represión durante el Franquismo y otra más sibilina pero igual de efectiva en la democracia. Se nos prohibe cada día cuando intentamos vivir con normalidad y no saben lo difícil que es vivir en asturiano en los espacios de la administración y en tantos otros. 
No permitamos que Asturies siga siendo un lugar donde unos ciudadanos tienen menos derechos que otros. No es legal, no es ético, no es normal, no es democrático. Acabemos con esta situación. La falta de oficialidad amenaza la libertad de todos, de los hablantes de asturiano y de los no hablantes (porque se perderá una lengua que es suya también como patrimonio que es de todos, de la humanidad) Si perdemos nuestra lengua, si no las transmitimos a nuestros hijos, en le futuro nos harán responsables de un verdadero desastre en el cuidado de nuestra cultura como asturianos. La oficialidad es el camino legal y constitucional para acabar con esta situación. 
Fonte: Asturias24

5/1/15

Què fem per la llengua?

«El conformisme és una actitud legítima, però també té, si més no, un inconvenient»

Víctor Alexandre 
Catalunya, com molts altres pobles amb Estat o sense, fonamenta els trets diferencials de la seva personalitat en els aspectes culturals i amb la llengua al capdavant. A Catalunya, la llengua pròpia no és només un tema habitual de debat, també és un dels temes que desperten més passió. De la nostra llengua, els catalans en parlem amb parents, amics, companys i coneguts i en tota mena de situacions, cosa que no és dolenta, ja que indica preocupació i interès.

Tot es complica, però, a partir del moment que algú ens demana que, a banda de parlar-ne, diguem quines aportacions estem disposats a fer per la llengua. Aquí, malauradament, no sovintegen les respostes. I no sovintegen, perquè la nostra defensa de la llengua acostuma a ser més emocional que no pas cerebral. Una cosa és queixar-se d’una realitat adversa, i una altra actuar per capgirar-la. I és que, de vegades, per poder respondre una pregunta, cal que l’interpel·lat s’hagi fet a si mateix moltes altres preguntes. En el nostre cas, aquestes en són algunes: Quin pla de xoc tenim per evitar que la llengua catalana sigui una llengua infrautilitzada? Per quina raó la xifra de productes etiquetats en català és tan petita? Que no diuen que els mercats es guien per la llei de l’oferta i la demanda? Quin és, doncs, en aquest sentit, el nivell de la nostra demanda en català? Fins a quin punt som conseqüents amb les idees que defensem?

El conformisme és una actitud legítima, però també té, si més no, un inconvenient, i és que resta dret moral a la queixa. La queixa perd tota autoritat si qui la formula no ha fet res per evitar el mal que denuncia. Hi ha qui pensa que mirar-se la vida des d’un balcó és una manera de no equivocar-se. I com que no s’equivoca mai, els únics que s’equivoquen són els qui fan alguna cosa. La vida, tanmateix, no és una obra teatral. La vida requereix un grau superior d’implicació que la de mer espectador. Som aquí per canviar les coses que no ens agraden, som aquí per ajudar a viure allò que encara és viu. I la llengua catalana encara és viva. Però res no la salvarà si no té utilitat. Concentrem la nostra energia en la seva funcionalitat. Donem sentit a la seva existència fent-la imprescindible. Exigim, senzillament, el dret a viure en català al nostre país.
 

Fonte: Nació Digital