Mostrando entradas con la etiqueta fabes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fabes. Mostrar todas las entradas

22/7/15

Viñetes d'Efrén d'Andrés

Fabes fabes

L'humor n'asturianu coles viñetes d'Efrén d'Andrés


¿Fabes, fabas, alubies, alubias...? vaya un llíu.

Fonte: Asturies.com

12/7/15

FABES

 - JOSÉ MANUEL VALDÉS COSTALES (Uviéu)

Leo en LA NUEVA ESPAÑA la noticia de que pondrán a los pobres tenderos asturianos terribles multas si venden bajo la denominación de fabes y no de alubias o judías al fruto del género Phaseollus que no esté acogido a la denominación de origen Faba asturiana. Yo no soy abogado, ni tampoco entiendo de denominaciones de origen, pero creo que hasta el más torpe de ese gremio lo tendría fácil para demostrar que dichas multas son ilegales y que estamos ante un flagrante abuso y usurpación de algo tan inapropiable como es el lenguaje.
Sin ser lingüista, es evidente que una denominación de origen es algo adjetivo. Todo origen se puede definir con un adjetivo: de Asturias, asturiano; de Fuentesaúco, fuentesauquense (en caso de que se diga así); etc. Por tanto, eso es lo único que podría apropiarse un Consejo Regulador de Origen, en caso de que pudiera apropiarse de algo, que me resulta discutible. Pero jamás ningún consejo se puede apropiar de un sustantivo cuando designa algo que se produce de forma natural en numerosos países y regiones. Faba es como llamamos en Asturies a las alubias, sean asturianas o de la Conchinchina. ¿Está prohibido aquí, cual si de una Cataluña cantábrica se tratara, rotular en el idioma asturiano? ¿Por qué, entonces, no puede poner un tendero Fabes sobre un saco de alubias, sean de Asturies, de Chile de Galicia o del Camerún, si ése es el nombre que tienen en su idioma? ¿Quién puede prohibir el uso del asturianu? Yo voy a llamar fabes a las alubias o judías que me tropiece en cualquier parte del mundo. Las llamo así porque así me enseñaron de pequeño.
Por tanto, si quieren (y la ley se lo permite), que obliguen a poner detrás de Fabes el adjetivo de origen (gallegas, chilenas, asturianas), es decir, que se conformen con el adjetivo, que no es poco, pero que no se apropien de los nombres. Dicho de otra manera, que nos permitan llamar a las cosas por su nombre, que no es mucho pedir.
Fonte: La Nueva España