Pola de Laviana, J. A. VEGA
Los avances de la llingua asturiana en todos los campos de la sociedad y las propuestas de futuro fueron analizadas por Ana Cano, presidenta de la Academia de la Llingua Asturiana, en el salón de actos del CIDAN de Pola Laviana. El acto estaba organizado por la Sociedad Cultural y Gastronómica «La Pegarata» en colaboración con el Club LA NUEVA ESPAÑA en las Cuencas. La ponente fue presentada por Fernando Rodríguez Pandiella, presidente de «La Pegarata» y Adrián Barbón, alcalde de Laviana, que aprovechó su presencia en el acto para firmar un convenio de colaboración del Ayuntamiento con la Academia para «poner en valor la llingua y lo que queremos que represente».
Ana Cano comentó al comienzo de su intervención que el objetivo de la Academia es seguir cuidando los derechos lingüísticos de los asturianos y fomentar el uso de la lengua asturiana en las comunicaciones escritas. Aclaró que se necesitan varias cosas para conseguir la oficialidad de una lengua y en el caso de Asturias ya se están consolidando porque «nuestra lengua ya está preparada para ser medio de comunicación en cualquier nivel». Queda pendiente la cuestión legal, la oficialidad. En ese tema destacó que «la sociedad va por delante de las instituciones y los Ayuntamientos por delante de la Comunidad». Por eso insistió en que «hay que garantizar los derechos lingüísticos de los asturianos que no son posibles sin la oficialidad». Y desmontando las teorías de quienes dicen que hacer oficial al asturiano sería muy costoso, aseguró que no hay disculpas con la situación económica, porque «no es problema de presupuesto, es un problema de voluntad política». Esa opinión fue compartida por el académico Xosé Antón González Riaño que recordó el momento de las transferencias educativas a Asturias en el que se perdieron 3.000 millones de nuestra anterior moneda al no asumir la oficialidad del asturiano. Para Ana Cano los pueblos se etiquetan y nuestro «grandonismo» es un complejo de inferioridad porque «aunque se hayan olvidado, muchos de los políticos que nos dirigen son tan de pueblo como yo». Pero explicó que para una parte de la sociedad el ascenso social implicaba olvidar la lengua asturiana y «dejarla en casa como se dejaron las madreñas». Así que hay un problema personal y es más difícil de vencer que otras cuestiones. Puso como ejemplo a Galicia, donde una elite cultural dio el primer paso en serio y luego se sumaron los partidos políticos. Y rebatiendo a los que no quieren la oficialidad del asturiano porque crearía conflictos sociales, manifestó que «la crispación se genera cuando no se reconocen los derechos lingüísticos, no al contrario». La ponente recordó que las propuestas de la Academia es que se han de dar pasos lentos pero firmes.
Y entre las acciones desarrolladas, mencionó los «Cartafueyos normativos» para dar respuesta a las nuevas necesidades de la llingua o la Universidá Asturiana de Branu, que se centra en la formación para la investigación y capacitación lingüísticas. Entre las propuestas de futuro que maneja la Academia de la Llingua Asturiana está poner en marcha una revista digital de carácter científico.
Fonte: La Nueva España